Gigante Dormido

Gigante Dormido

LEYENDA: LA MONTAÑA DEL GIGANTE

Cualquiera que haya ido a Adjuntas habría notado al sudeste del pueblo entre las montañas de la cordillera que circunda el valle una montaña que presenta la forma de un hombre acostado con la cara hacia arriba.

Hay una leyenda entre las gentes de aquel lugar que da un origen muy curioso a tal apariencia y es la siguiente:

En tiempo muy remoto existió como señor y solo habitante de toda la comarca un enorme gigante, cuya cabeza se asomaba fácilmente sobre las más elevadas cumbres, y cuyos brazos cuando estaba dormido se extendían a lo largo de todo el diámetro del valle.

Grandes habían sido los esfuerzos de las tribus de indios vecinos, para desalojar de su posesión al coloso y apoderarse de las fértiles tierras, tan inutilmente codiciada por los más bravos caciques.

Cierto día, estando un indio brujo haciendo conjuras, vió sobre el cristal de la fuente donde aparecian las visiones que evocaba la forma del gigante completamente dormido. Este con­sultó sus señales y pudo llegar al conocimiento de que podía ser muerto, hiriéndosele en el ojo derecho con una flecha envenena­da. Rápido como el rayo corrió el brujo hasta la cúspide del cerro más próximo y desde allí, con puntería certera, disparó suflecha en la dirección indicada. El gigante hizo una convulsión, se levantó de repente y dió un puñetazo, con el que hizo un hueco en la falda del monte, por donde se precipitó enseguida un torrente de agua fresca y espumosa. Luego dió un alarido y se dejó caer en la misma posición que antes para no levantarse más.

Nadie vió mover el cuerpo del enorme gigante por temor a que despertase de lo que ellos creían encantamiento. y con los años y siglos se petrificó formando lo que ahora se conoce con el nombre de La Montaña del Gigante Dormido.

El caudal de agua, es el magnífico chorro que suerte hoy de ese importante líquido, a los pobres vecinos de salsipuedes y que llamamos el CHORRO DE DOÑA PILAR.

Puerto Rican Folk -Lore & Folk- Tales
The Journal of American Folklore
Vol. 40. Oct. Dec. 1927 No. 158
Recopiladas por J. Alden Mason
Editados por Aurelio M. Espinosa

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