Puente Panelli

Era un enorme arco de madera tendido entre las dos barrancas del rio. Hasta el nos escurríamos los muchachos de Canas para echar unas carreras, aprovechando cualquiera distracción del guardian. Luego nos interceptaron el paso con alambres y varillas; echaron concrete, rellenaron con tierra, levantaron murallas y dejaron el piso a nivel de los dos tramos de carretera, que al unirse, dieron via franca al transito entre Adjuntas y Utuado.

Aquel puente resultó una maravilla para el pueblo. Tamafia construcción no tenia pareja en los canales de la comarca. Ir al puente fue un deporte nuevo para los adjunteños. Se paseaba hasta el puente en las mañanitas, por las tardes y en las noches de luna. Allí se daban cita los poetas, los enamorados, los curiosos y los sin empleo (que eran muchos en la epoca a dos años a de San Ciriaco). Durante las misas de aguinaldo, la alegre trulla no se desbandaba hasta cruzar el puente y caminar mas alla del cementerio. Se hizo costumbre ir al puente a dirimir cuestiones a puño limpio y la expresion “vamos pal puente” era un reto seguro de pelea.

Entonces el sitio era solitario. La primera casa en sus alrededores la construyo un corso llamado Juan Panelli, quien puso una tienda y más tarde un cafe de lujo al que llamo “El Luri”, en recuerdo de su aldea natal. Los corsos de la región se reunían en e Luri a jugar cartas o a tomar una copa. Así cambiaban impresiones y ayudaba al paisano cuyo negocio iba prosperando. La gente simpatizo con don Juan y bautizo el puente con su nombre llamándolo el puente Panelli. Luego Don Juan se mud6 al pueblo y la gente comenzó a hablar de “El Puente Chavier” y después, “El Puente de Rullan”.

Con el tiempo, los carros de bueyes y los quitrines dieron paso a los vehículos motorizados. El romantico puente se lleno de carros de paseo y grandes camiones, soportando en su arco de concreto tremendas cargas y acomodando en su estrecha via un infierno de transito. Hubo que construir un nuevo puente, el que ahora se destaca amplio y victorioso, empobreciendo y opacando la vieja construction.

Ahi esta El Puente de Panelli, desteñido, triste y solitario. Solid sus afanes al nuevo compañero y se queda tranquilo a vivir de recuerdos. Nosotros iremos allí más de una tarde a mirar sin sobresaltos el río, con la mente llena de tanto rostro amigo que cruza el puente para no regresar.

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