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Historia de Adjuntas Imprimir
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Historia de Adjuntas
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En el 1830, hay un horno de ladrillos con una producción de un millón de ladrillos, anualmente. Estos aparentemente estaban destinados a la venta fuera de Adjuntas, pues en ésos años no aparecen registrados edificaciones donde se use esa clase de material.

En el 1841 se venden a otras municipalidades 11 esclavos, y no se registran ingresos de los mismos a Adjuntas. Como dueños de esclavos aparecen:

Doña Paulina Torres con 13 esclavos
Doña María C. Román con 12 esclavos
Don Juan A. Rivera con 4 esclavos
Don Juan José Vargas 2do. con 4 esclavos
Don Pedro Irizarry con 3 esclavos
Viuda de Don Dgo. Santaella con 3 esclavos
Don Juan Wenceslao Torres con 2 esclavos
Don Pedro Torres 2do. con 2 esclavos
Doña Isabel Martínez con 2 esclavos
Don José María Vélez con 2 esclavos
Don Juan José Vargas 1ro. con 2 esclavos
Don Francisco Vargas con 2 esclavos
Don Manuel Reyna con 1 esclavo
Don Julián Santaella con 1 esclavo
Don Angel Sierra con 1 esclavo
Don Francisco Santos con 1 esclavo
Don Angel Ortíz con 1 esclavo

Doña Paulina Torres del Bo. Portugués y Doña María C. Román del Bo. Yahuecas eran propietarias de grandes extensiones de terrenos, más tenían un gran número de animales en sus fincas.

En el 1844, una madrugada de un día 9, la casa Consistorial con el archivo de la Alcaldía, el de la corporación y los enseres correspondientes al establecimiento de educación primaria se incendia. El Juzgado de la Instancia es Informado para hacer la averiguación, si la desgracia fue causal o por maldad de alguna persona.; según el informe del Regidor Decano Francisco (?) quién tuvo que hacerse cargo de la Alcaldía por que el propietario, a la vista de las llamas, sufrió un ataque que lo mantuvo en cama.

Para el 1845, el aumento registrado en el número de comercios, es todavía uno conservador pues se encuentran cuatro pulperías y una tienda al por menor en todo el municipio. Existían 185.25 cuerdas de cultivo de café. Las siembras menores, mantenían la supremacía, dedicando 944 cuerdos y media a estos cultivos; plátanos, guineos, habichuelas, yuca y otros, que probablemente eran dirigidos hacia el consumo interno del municipio.

En el 1846, existía una carnicería y gallera con valor de 25 dólares y una producción de 300 dólares la primera, y la segunda con un valor de 50 dólares, y producción de 30 dólares.

En el 1848, se construyó la iglesia de mampostería, en el lugar de la anterior en el centro de la plaza. Se construyó de piedra de cantera con mezcla de arena y cal; el techo era de tejamanil (tablillas de madera sobre montarlas) excepto la parte del altar mayor, el cual era de zinc corrugado. La puerta principal daba hacia el lado oeste y quedaba en el sitio donde está la escalera cerca de la fuente de abajo; el altar mayor estaba en el sitio que ocupa, entre la fuente de arriba y un árbol de quenepas que existía en el lugar.

El giro que siguió el ramo del comercio a partir de la década de 1850, fué una de continuo crecimiento. No obstante, de ese auge comercial no participaron mucho los adjunteños, quienes gradualmente vieron como esa actividad era monopolizada por extranjeros, peninsulares o sus descendientes, muchos de los cuales ni siquiera eran residentes del municipio. De 27 negocios establecidos entre 1863 y 1864, solo 7 pertenecían a personas nacidas en Adjuntas.

En el 1865, se construye un nuevo cementerio, al final de la calle San Joaquín, cruzando la quebrada de los muertos.

En la historia puertorriqueña, al año de 1867, se le conoce, corno el Año de Calamidades. El 15 de septiembre de ese año se remite desde Adjuntas una petición al Gobernador de la isla, para que aplazara el pago de las contribuciones a la municipalidad; una tempestad maltrató la iglesia, más de 300 casas, una porción de bohíos, la agricultura y el ganado. Lo peor de todos estos siniestros son las desgracias personales que hay que lamentar, dos muertos y tres heridos.

El 29 de octubre, el ciclón de San Narciso, causó grandes daños a las propiedades, sufriendo nuevamente la agricultura y el comercio grandes pérdidas.

El 18 de noviembre, hubo un terrible terremoto, que tal vez haya sido el más horroroso que hasta la fecha haya ocurrido y registrado la historia de Puerto Rico. Las sacudidas duraron unos cuántos días. Muchos edificios de mampostería sufrieron daños en toda la isla, incluyendo la iglesia de Adjuntas.

Además, para este año, queda vacante la plaza de maestro del pueblo por la cesantía del profesor Don Luis Rubio. Los intentos por conseguir un suplente se ven frustrados por los calamitosos sucesos ocurridos.

Entrada la década del 1870, la época de oro" de la agricultura adjunteña comenzaba a perfilarse, donde el número de estancias registrarlas iba en marcado aumento. Las vías de comunicación entre los barrios y los pueblos de la isla denotaban un sustancial progreso. Gracias a su temperatura tan agradable y el empuje económico que había, se considera para el siguiente año 1871 un gran centro de veraneo y posee un famoso hotel, llamado 'La Adjunteña", del Señor Ginestre.

En el 1872 la Guardia Civil descubre una sociedad secreta de propósitos separatistas. Año también en que Adjuntas cuenta con una Junta Local de Instrucción.

Doña Margarita Rivera y López se mantienen ocupando la plaza de maestra en el pueblo desde el 1874 al 1879, no empecé las exigencias del gobierno del título de 'Normar, para poder ejercer la profesión.

Al aumentar la población aumenta la preocupación en la instrucción por lo que en el 1876 ya habían 6 escuelas eleméntales.

En el 1877, vuelve a descubrirse otra sociedad separatista.

Para el 1878 se construyen la carretera de segundo orden en plan (14 kilómetros de la central) que conduce al pueblo de Utuado, la prolongación de la misma hasta Ponce, (22 kilómetros), y el camino vecinal de carros de 20 kilómetros a Guayanilla. Siendo un año después que se facilitan las rutas de enlace entre San Juan y Adjuntas, aunque por ser Ponce el centro comercial, y puerto más cercano en esas fechas, el movimiento de la población adjunteña a través de los caminos que conducen ala capital eran ínfimas. José Pérez Moris señala que la ruta seguida para viajar de San Juan a Adjuntas, era por la carretera Número 2, pasando por Bayamón, Vega Alta, Vega Baja, Arecibo, y finalmente por la Número 6 hasta llegar a Adjuntas, recorriendo una distancia promedio de 118 kilómetros.

Al final del siglo los trabajos de construcción y ampliación de la carretera que enlazaba a Arecibo con Ponce a través de Adjuntas, quedan varados en el sitio llamado 'Alto de la Bandera", ubicado entre Ponce y Adjuntas, esto como consecuencia de la invasión norteamericana. Posteriormente esta sección de carretera de Ponce a Adjuntas sería completada bajo el gobierno norteamericano.

Según la descripción que hiciera Manuel Ubeda y Delgado en el 1878 sobre el pueblo de Adjuntas- década de pleno crecimiento económico., tiene una plaza y 10 calles, siendo las principales: Comercio, hoy día, Muñoz Rivera, y Mayor, (Rodulfo González), en ellas se encuentra los edificios públicos siguientes: a saber: Iglesia en estado de ruina, Casa Ayuntamiento, de madera y en buen estado, siendo propiedad del mismo ; carnicería, de madera y nueva construcción, y el Cuartel de la Guardia Civil, que ocupa una casa particular en la plaza. El cementerio es de madera, y no se haya aún terminado".

En ésta fecha aparece el cambio en el barrio Jagüecas como Yahuecas, y Vegas se divide en Vegas Abajo y Vegas Arriba.

El número de casas que componía el pueblo para ése entonces era de 80 casas y 75 bohíos, residiendo en ellas 149 familias. Contaba además con una "botica", siendo su farmacéutico Don Florencio Zayas, y como médico, el Dr. Celso Caballero.

PLANO

Manuel de Ubeda y Delgado anota en el 1878. Setenta y seis estancias de café con extensiones mayores de 10 cuerda-s. Éste se convierte en un monocultivo, desplazando los granos, los tubérculos, y otros frutos menores que antes eran sembrados con propósitos de subsistencia.

La población adJunteña de finales de siglo pasaba a ser una dependiente de los artículos de consumo adquiridos en tiendas que en muchas ocasiones eran propiedad de los mismos hacendados que habían monopolizado el cultivo del café. De éstos, quienes llevarían la peor parte serían los peones y jornaleros de las haciendas cafetaleras, quienes serían los más atados a los hacendados y comerciantes.

Por otro lado, el número de establecimientos comerciarles ha aumentado a 31 tiendas mixtas, 17 pulperías, 37 ventorrillos, y 1 botica.

Adjuntas fué el segundo pueblo en ser debidamente planificado, en el 1880.

Para el 1881, fué conectado el telégrafo desde Ponce a Adjuntas.

En el 1882 se acuerda la construcción de un nuevo templo, que albergue la Iglesia Católica, ya que la que existía estaba en completo deterioro, siendo clausurada y más tarde demolida. Mientras, los servicios religiosos se ofrecían en la casa de Aparicio Díaz.

Luego en el 1885, se trasladaron a una tienda de madera que convirtieron en sitio de culto (al lado de la casa Alcaldía).

Y para ésta fecha, Adjuntas era considerado uno de los pueblos de más población en Puerto Rico, y su café junto con el de Yauco eran considerados los principales del mundo.

El 23 de marzo de 1887, llegó a la isla como gobernador, el General Romualdo Palacios, siendo éste el más tirano y cruel de todos los gobernadores que tuvo el país.

Durante su mando se acusó a los autonomistas de revolucionarios y separatistas. Para castigar aquellos patriotas, el General Palacios, apeló al cruel y "sanguinario"