| Historia de Adjuntas |
|
Página 3 de 5 En la década de 1820 se vé beneficiado por la aceptación del café en el mercado europeo, y por la apertura de los puertos de Aguadilla y Ponce lo cual facilitaba el acceso al mercado de San Tomás. Estas condiciones internas e internacionales debía ser motivo adicional para que familias de emigrantes escogieran el territorio adjunteño como lugar propicio con futuro prometedor, si se dedicaban a la agricultura.
Cinco años después de la fundación (1820) se encuentra en el pueblo solamente una pulpería propiedad de Sabino de Torres. La población rural asistía al poblado para los actos religiosos, en muchas ocasiones, mensualmente, a la celebración de bautismos, bodas, y otras festividades. Las condiciones de los caminos siendo veredas para ese entonces, contribuía al distanciamiento. Más igual aportación hacia la agricultura de subsistencia donde los campesinos cultivaban sus artículos de primera necesidad tales como el arroz, plátanos, maíz, etc. cerca de sus residencias sin depender de ello de las escasas pulperías del poblado.
No es hasta el 1821 que se presenta los oficios de zapatero y carpintero, ocupados para aquél entonces por Lorenzo Centeno y Domingo Santaella, respectivamente.
Para los años comprendidos entre 1819 al 1822 un pintor, naturista francés, de nombre, Augusto Plé, llega a Adjuntas y pinta dos cuadros del poblado.
La zona urbana del municipio estaba constituida en el año 1824 por un total de 8 casas, y 4 bohíos, mientras que en el campo 120 casas y 42 bohíos esparcidos por todo el territorio.
Los propietarios de las 8 casas ubicadas en el pueblo eran: La nombrada del Cura, Don Tomás de Torres (alcalde), J. Miguel Serrano, Dominga Santaella, Manuel Torres, Yonacio de Torres y Juan de Torres. Además se encontraba la parroquia en "regulares condiciones". El cementerio ocupaba el terreno que hoy-día está detrás de la Farmacia Giannoni, Calle Santa Ana, esquina Dr. Barbosa. El cementerio con cerca de "madera deteriorada", y la cárcel que "no estaba concluida".
El gobernador Miguel de la Torre visita a Adjuntas en el año 1824, se le informa que existen en ésta comunidad caminos que conducen a Ponce, Peñuelas, San Sebastián, y Utuado, todos en malas condiciones., más bien eran estrechas veredas para el paso de animales o de personas a pie.
Esta condición se mantiene inalterada durante la primera mitad del siglo XIX, y no es superada hasta avanzada la segunda mitad de dicho siglo.
En un pueblo en lo cual la agricultura es la principal actividad económica, obviamente estará sometida al giro que seguían los ciclones tropicales, o cualquier otro disturbio climatológico. La Monserrate es el primer huracán del que se encuentran referencias, ocurrido el 8 de septiembre de 1824, (aunque en enero de 1816, y en septiembre de 1819, según el Boletín de la Universidad de Puerto Rico, serie III- No. 2, Diciembre, 1932, Los Huracanes de Puerto Rico, Ya se mencionaban a Santa Prisca y a San Mateo, respectivamente como ocurridos). Don José Domingo Díaz, Intendente de Puerto Rico en ese año, se reúne con los "apoderados de los distintos pueblos de la isla, y solicita que aquellas minicipalidades menos afectadas por el Huracán aporten alguna cantidad de dinero adicional sobre la cuota designada a ese año. Los únicos pueblos que responden al llamado son: Adjuntas, que aporta 48 pesos; Loíza, 68 pesos; Arecibo, 209 pesos; San Sebastián, 201 pesos y Yabucoa con 176 pesos; aunque solo adelantando la contribución asignada. Es de suponer que ésta municipalidad no sufrió grandes pérdidas, dado que hace estas aportaciones.
Por otra parte, estrechan así los lazos solidarios con los otros pueblos afectados.
El ciclón Santa Ana azota el 26 de julio de 1825, y el alcalde ordinario, Don Juan de Torres, quien ofrece detalles sobre el mismo el 16 de agosto, mencionando los daños ocurridos alas siembras de maíz, arroz, etc., arruinando casas, destejando parte del templo parroquial, no causando desgracias personales.
Luego de dos años, San Jacinto azota el 17 de agosto de 1827. En el comunicado que suscribe el Teniente a Guerra Don Juan José Vázquez, se refiere a las consecuencias. Se destruyeron 163 cuerdas de arroz, 37 cuerdas de maíz, y quedaron destruidos los cafetales y los platanales.
Para el 1828, según Don Pedro de Córdoba, el territorio de Adjuntas aparecía constituido por cuatro barrios, aunque no menciona los nombres. Para esa fecha se describen los límites de la siguiente manera: "Colinda por el norte con Utuado a distancia de dos leguas; por el este, con la Cidra; y por el oeste, con Peñuelas, a dos leguas y de San Sebastián del Pepino a cuatro leguas".
|
|||||||
Información 